La Mujer del Fondo
Está allí siempre, mirando su correo y esperando que le hablen sus contactos del Messenger.
Habla con todos pero en realidad no conoce a ninguno.
Mira fríamente su monitor esperando que llegue aquella invitación que nunca llegará.
Sueña con ser popular aunque su pasado indique melancolía monotonal.
La miro y veo tristeza contenida.
En realidad ella quiere ser abrazada pero no deja que se acerque nadie que la pueda llegar a lastimar.
Siempre está tratando de contagiar su alegría ficticia a gente que realmente lo único que quiere es su trofeo más preciado.
Desearía que me deje entrar una vez más en su mar de ideas para poder desentramar el misterioso encanto provocador de sueños irrepetibles y únicos.
Ansío no verla rodeada de malas influencias y falsos profetas.
Pero ella se está yendo, no nos queda más tiempo.
Tenemos que salvarla de su enfermedad.
Le pediría ayuda a alguna deidad, pero están muy ocupados comiendo su porción de ego y falsa moral.
Se está desvaneciendo porque no fue hecha para este mundo duro y represivo.
La miro por última vez antes de que se suba al último barco, y la frase que le digo quiero que se la lleve para toda la enternidad… “Este lugar nunca estuvo hecho para seres con inteligencia emocional”.
Me besa fuerte como solía hacerlo todas las noches antes de dormirse y se sumerge en un sueño profundo del cual nunca despertará.
O en realidad despertó de un letargo que duró 25 años, uno nunca sabe.